Botellas de Amor Fundación convierte residuos plásticos en soluciones de vida

¿Acaso nos hemos preguntado a dónde van a parar las bolsas de leche, de mecato o del supermercado que llevamos hasta el punto de recolección de basura?, y es que, aunque busquemos separarlas mucho de este plástico terminará en los rellenos sanitarios, será incinerado o, incluso, llegará a ríos y quebradas, así pensando en un cierre de ciclo adecuado nació en 2016 Botellas de Amor Fundación, que transforma los residuos plásticos para construir viviendas, parques infantiles y mobiliario urbano.

John Berrío López, fundador de Botellas de Amor y Kelly Rodríguez, Directora de Sostenibilidad.
John Berrío López, fundador de Botellas de Amor y Kelly Rodríguez, Directora de Sostenibilidad. Foto: Cortesía Botellas de Amor Fundación.

El fundador de Botellas de Amor es el administrador de empresas John Berrío López, quien por más de 20 años ha trabajado con el tema del reciclaje, antes de iniciar la Fundación exploró con los eco ladrillos, pero tanto las botellas como las bolsas regresaban al ambiente; John sentía que era necesario incentivar a la comunidad en general, a las instituciones educativas y a la industria para que el uso del plástico fuera efectivo y su cierre de ciclo correcto.

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Según datos proporcionados por John una persona produce 17,5 kilogramos de plástico al año por lo que en 80 años esto sumaría 1.400 kilogramos, materia prima suficiente para entregar casas a personas de bajos recursos y dotar con mobiliario y parques a las empresas, e instituciones educativas que se vinculan.

Foto: Cortesía Botellas de Amor Fundación.

De acuerdo con Kelly Rodríguez Jiménez, Directora de Sostenibilidad de Botellas de Amor Ingeniera y magíster en Gestión Ambiental, «la Fundación nace con el propósito de que cada ser humano se responsabilice de los residuos que genera, y que son entre 40 y 50 gramos diarios, pero que además no tienen un cierre de ciclo adecuado».

Todas las botellas plásticas sirven, así lo que hay que hacer es ir almacenando los empaques de plástico flexible, desde la bolsa de pan, hasta el palillo con el que se revuelve el café, para llegar, incluso, al cepillo de dientes; la clave está en ir presionando los empaques con un palo pequeño para que se compacten y así haya más espacio de almacenaje.

Para llenar y entregar las botellas se pueden vincular las personas en casa, haciendo el respectivo llenado y llevándolas al centro de acopio más cercano; como empresa o entidad incentivando a los empleados a que llenen botellas en casa, distribuyendo botellas vacías en diferentes puntos de la empresa para que depositen en ellas sus residuos e instalando puntos de acopio para las botellas que llenan tanto en casa como en la empresa; por su parte, las instituciones educativas también se pueden unir conformando un equipo para llenar las botellas, que según la cantidad podrán intercambiar por productos hechos con madera plástica.

Plásticos con vida nueva

Kelly explica que luego de ser recogida y llevada hasta la planta de tratamiento en Rionegro-Antioquia, el 90 por ciento de esa materia prima recolectada se usa para hacer perfiles plásticos o listones de plástico reciclado, más comúnmente conocidos como madera plástica.

El aumento, año tras año, en la cantidad de material recogido demuestra que el trabajo de la Fundación está calando fuerte, según Kelly Rodríguez en 2017 recolectaron 30 toneladas; para 2018, 68; en 2019, 96 y para 2020, 249 toneladas una gran cifra, contrario a las expectativas que se tenían debido a las condiciones de pandemia.

Según la Fundación Aquae las bolsas plásticas de polietileno tardan 150 años en degradarse, mientras que las botellas PET pueden durar incluso 1.000 años, así en vez de que el material siga contaminando el ambiente por siglos, lo que hace Botellas de amor es convertirlo en mobiliarios para la gente; de esta manera han entregado 18 parques infantiles; 10 bibliotecas; 10 puntos ecológicos; 30 puentes en Cartagena y 7 viviendas en diferentes puntos como Bogotá, Cali, Rionegro, El Retiro y Ecuador, además en febrero adjudicarán 20 viviendas en Cartagena.

Según Kelly, lo que se necesita para entregar las casas es que las personas cuenten con el terreno y se prioriza a la población de recicladores; de otro lado, cuando es una empresa aliada la que entrega la vivienda, son ellos quienes escogen al beneficiario; también está la posibilidad de que una persona compre la casa y la done.

Foto: Cortesía Botellas de Amor Fundación.

La difusión les ha permitido operar en Chile y Argentina, entre tanto, en Panamá ya cuentan con un espacio para el proceso de almacenamiento y recibieron la donación de máquinas, además hay una invitación para intervenir con el proyecto en Miami Estados Unidos.

Aunque el Estado aún no apoya la iniciativa si se han logrado establecer alianzas con empresas como Argos, Homecenter o Ferreterías que donan materiales para las casas, asimismo hay donaciones de Alico, Zenú, Nutresa, Nacional de Chocolates, Novaventa y Doria con la entrega de residuos posindustriales y botellas de amor; a su vez, con Colombina tienen la meta de entregar 50 puntos de acopio de los cuales ya han dispuesto 10. Otro de los avances es que la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia -ANDI- los escogió para cerrar el ciclo y así les hará un pago por toneladas recolectadas.

Mobiliario hecho con plástico reciclado.
Mobiliario hecho con plástico reciclado. Foto: Cortesía Botellas de Amor Fundación.

Finalmente, Kelly explica que «la meta es seguir consiguiendo recursos, porque se ha tenido muy buena acogida y la gente está haciendo el ejercicio en casa, pero se requiere capital para llegar a más ciudades del país y seguir entregando los productos tras la intervención del plástico. Seguimos sumando resultados porque sabemos que va a llegar el momento que desde el gobierno y el Ministerio del Ambiente se apoye esta iniciativa para seguir aportando, nuestro sueño es que los subsidios que tienen de vivienda pasen a Fundación y así se sigan entregando más viviendas con este material».

El trabajo de la Fundación los hizo acreedores al reconocimiento de UHPH Prácticas del Hábitat Urbano 2018 y al de Titanes Caracol en 2019, no obstante, el objetivo es que los sigan conociendo y que se logren más acuerdos, donde a través de un inversionista se puedan implementar puntos de recogida y lo necesario para poner en funcionamiento plantas de transformación. Y es que el plástico no es basura, y cuidar el planeta y apoyar a otros con botellas de amor es un compromiso que no da espera.