«El Bronx» de Medellín bajo intervenciones de la Alcaldía

La carrera 54 con calles 56 y 57 (Cúcuta, La Paz y Zea) en el Centro de Medellín ha sido intervenida 18 veces en lo que va del 2020. El último operativo realizado el 8 de agosto por un equipo articulado de la Alcaldía de Medellín, la Policía Metropolitana, Emvarias y la Personería, incautó más de 4.000 dosis de diferentes drogas.

Policías y funcionarios de la Alcaldía realizando la intervención del pasado 8 de agosto en Cúcuta y La Paz (Centro de Medellín). Foto: cortesía Alcaldía de Medellín.

Por: Laura García Giraldo

La comuna 10 de Medellín, en la historia urbana de las últimas décadas, se ha caracterizado como el sector que los habitantes de calle suelen ocupar. Años atrás se trató de la Avenida de Greiff, una olla que con la captura de alias «Don Ómar» el pasado noviembre de 2018, se extinguió pero mutó a Cúcuta y La Paz de inmediato. 

Una olla, según el analista Fernando Quijano, está compuesta por los encargados de la venta, los gatilleros que están protegiendo el negocio y muchos habitantes de calle que sirven para labores de la criminalidad.

Por petición de la ciudadanía, el 8 de agosto se tomaron medidas de seguridad en Cúcuta y La Paz, esta sería la intervención número 18. En el centro o Comuna 10, a lo largo de la crisis sanitaria por el coronavirus, el sistema online institucional MEData ha confirmado 1.535 casos positivos para covid-19 y actualmente hay 201 casos activos. De la operación se informó que más de 300 personas estaban aglomeradas y sin medidas de bioseguridad en esta olla del centro. 

La acción también dejó 3 capturados que portaban 4.400 gramos de diferentes drogas, 25 botellas de licor adulterado y 41 armas blancas. El personal de Empresas Varias de Medellín recogió 12 toneladas de basura y se derribaron 14 «cambuches».

La rentabilidad de una olla

«Una olla de vicio da más plata que una plaza de vicio, porque el cliente (habitante de calle) está fijo las 24 horas. El habitante de calle sale, recicla y vuelve. Sale, hurta y vuelve. Toda la plata va para la droga» apunta Fernando Quijano. 

Mientras que el dinero se mueve fácilmente dentro de una olla, lo que pasa a su alrededor es lo contrario. En ocasiones, cuando los habitantes de calle migran a otro sector y una olla se instala es porque hay intereses de por medio. Uno de ellos es desvalorizar el precio de la tierra, puesto que si se van para otra parte, los precios bajan. 

Quijano menciona que «es fácil reconocer la desvalorización de estos sectores, porque uno pregunta cuánto vale un arriendo, y eso es muy barato. ¿Quién termina metido o viviendo ahí?,  pues quien tenga negocios relacionados con los habitantes de calle, por ejemplo, chatarrerías, reciclajes».

¿De dónde saca dinero un habitante de calle? 

Estas personas saben hacer muchas cosas y hay un motor que los impulsa a realizar cualquier tipo de «mandado»: la adicción. Recicla, lava carros, hurta, transporta armas, etc. Una vez consigue dinero, se lo entrega al jíbaro quien le pasa la dosis de droga. 

«Cada uno puede entregar mínimo 20 o 30 mil pesos al jíbaro diariamente, si hay 4.000 personas, calcule cuánto son los ingresos diarios; mínimo estamos hablando de 80 a 120 millones de pesos diarios. Piense cuánto se gana el jefe del tráfico diario o mensual… Y siempre porque tiene clientes fijos» cuestiona Fernando Quijano. 

Empresas Varias de Medellín se encargó de recoger la basura en el sector. Foto: cortesía Alcaldía de Medellín.

Acciones contundentes 

El subsecretario Operativo de la Secretaría de Seguridad y Convivencia, Leonardo Buitrago León expresó que «esta es una intervención que siempre nos produce resultados inmediatos. Vamos a seguir en esta zona de manera periódica y acatando una petición general y repetida de la comunidad que habita allí, de los comerciantes y transeúntes. Con estas acciones, siempre llevamos oferta institucional para esta población y esperamos que la acepten y nos dejen ayudarlos».

Sin duda, las operaciones que la Alcaldía, Policía y el resto del equipo han realizado son importantes. Las incautaciones, las capturas a individuos con problemas judiciales, y la destrucción de «cambuches» es una forma de decir «estamos recuperando el espacio». Sin embargo, con una historia urbana que demuestra que los «Bronx» no se extinguen sino que aparecen en otros lugares (como cuando el Cartucho en Bogotá desapareció y se instaló en El Bronx), queda la pregunta de ¿a dónde se dirigen los habitantes de calle cuando se les retira de una zona?

El centro de Medellín ha recibido atención por parte de la Alcaldía. Se han tomado medidas especiales de Cuidado Total, brigadas y planes de control en el espacio público. Pero la raíz del problema yace más profunda. La difícil situación que se vive con los habitantes de calle y las ollas, está relacionada con la no existencia de una política pública para el tratamiento de la adicción. «¿Cómo acabar con la adicción? ¿Cómo atender al consumidor? o ¿cómo proveer la droga desde el Estado? El tema con el Estado es qué acciones tomar para acabar el negocio, ¿será legalizándolo?» dice Fernando Quijano.