El Coronavirus podría disminuir el tráfico de especies

Los animales exóticos y silvestres suelen ser traficados en el mundo del mercado negro. Ya sea como un adorno para el hogar o plato de comida, estas especies son muy apetecidas sobre todo en la cultura china, donde murciélagos, serpientes y armadillos son capturados para efectos medicinales o por el puro placer de saborear su carne exquisita.

Foto: Cortesía EFE

Por: Laura García Giraldo

El siglo XXI es la época de las enfermedades emergentes. La ciencia afirma que cada año aparecen cuatro nuevos virus y que cada 9 a 10 años un coronavirus se convierte en pandemia. Pero ¿qué tienen que ver los animales silvestres y exóticos en este cuento?

Definiciones

*Animales exóticos: animales silvestres introducidos a territorios o ecosistemas que no son propios.

*Animales silvestres: hacen parte del país o territorio donde se trafican pero no son domésticos.

Todo que ver. Las epidemias tienen un origen en la actividad de agentes bacterianos, virales, parasitarios o en cambios de la población humana. Cuando hay una migración de personas a zonas no habitadas con el objeto de ampliar el territorio, o cuando hay un desequilibrio en poblaciones animales (un aumento de equinos, bovinos) en áreas donde antes no estaban estos animales.

También en la captura de animales silvestres que están en un hábitat específico y que han logrado ciertas situaciones de simbiosis y equilibrio con la naturaleza. Es decir, los virus y animales hacen como un pacto de no agresión donde dicen: «déjeme vivir acá que yo no le causo problemas»; los virus que se transmiten por vectores (los argovirus), que están en mamíferos silvestres y estos animales conviven con ese virus, a eso lo llamamos estado de reservorio. Son como quienes guardan el virus en donde vive el virus.  

Entonces cuando se les captura y son reservorios de algunos virus, ejemplo murciélagos o mamíferos para la alimentación, estos empiezan a tener contacto con otras especies que no son de su hábitat o con seres humanos causando la transmisión de enfermedades.

Cuando la epidemia se convierte en pandemia

Luis Carlos Villamil, médico veterinario especialista en epidemiología cuenta el paso a paso de cómo un virus que convive en estado de reservorio en un animal silvestre transfiere el virus a un humano: «empecemos con la hipótesis de que un cazador captura a un animal, si este se atrapa vivo, ¿quién lo transporta? y si se toma para consumo el primer contacto que tiene es con quien los sacrifica y quien los trabaja (deshuesa, limpia) entonces el solo hecho de tener contacto con fluidos como sangre, heces o saliva, llevar esos animales a las cocinas con otras especies, crea un ambiente maravilloso para que esos virus tengan la oportunidad de entrar en contacto con humanos, de hacer transformaciones de tipo genético y prepararse para colonizar un nuevo huésped que afecte a los humanos». 

Y así empieza el primer caso en humanos, el caso índice.  Y esa persona tiene familia y la familia queda infectada. Sucesivamente se va regando el virus. Por cada persona infectada las estadísticas asumen que pueden infectarse cinco personas más. Si se trata de un restaurante o supermercado, las personas que visitan estos lugares tendrán algún riesgo de contacto con los organismos que ya están adaptados a humanos. Algunos aprenden eficientemente a pasar de humano a humano. 

El término epidemia a veces es malinterpretado. Esta palabra significa un aumento de la frecuencia de un evento de salud (enfermedad) en una población. Estas pueden ser regionales o locales, pero cuando afectan a varios países y hasta varios continentes se le denomina pandemia. 

«Para la epidemiología los humanos somos un vertebrado más»

En la naturaleza son comunes los virus; al ser sistemas animales y operar juntos, reaccionan con estímulos externos, que tienen un objetivo: colonizar células vivas y reproducirse a expensas de los contenidos celulares de dichos animales o personas. 

En el caso de que cuando un humano se infecta de un virus al reservorio no le pasa nada, ahí se puede observar cómo es ese mecanismo o juego de los agentes con los animales. 

Luis Carlos Villamil dice que:

«Los humanos somos un vertebrado más que compartimos resistencia y susceptibilidad. En epidemiología el ser humano no es el rey de la naturaleza, sino una pieza más que está en el ambiente. Entonces animales están expuestos a los agentes de los humanos y los humanos están expuestos a los agentes de los animales».

Y… ¿Cuáles son los animales más traficados?

El Covid-19 o Coronavirus surge en el mercado de Huanan (Wuhan, China) donde tradicionalmente se han comercializado animales silvestres y exóticos. Avestruces, carne de camello, puercoespines, cocodrilos, serpientes y pavos reales, son algunas de las especies más traficadas.

En China es común la venta de animales silvestres y exóticos, de hecho se trata de una cultura milenaria (alrededor de 5.000 años) que ha atribuido a estos animales poderes curativos. Un ejemplo es el pangolín, cazado por su carne y escamas. En la medicina tradicional china es usado para tratar la malaria, la ansiedad y hasta el cáncer. Sin embargo, ningún estudio científicos haq demostrado estos beneficios.

Pangolines y serpientes enjauladas. Foto: Dan Bennet vía Wikimedia Commons.

En Colombia la situación es similar. Según David Echeverri López, coordinador del Grupo de Bosques y Biodiversidad de Cornare, si bien algunas especies como las loras se adquieren para tenerlas como mascotas, otras se buscan para consumo, como el gallinazo al que se le atribuyen propiedades curativas contra el cáncer.

López cuenta que aves y primates son los más traficados en nuestro país. Por lo general lo que hacen los traficantes es matar a los progenitores de estas especies para capturar las crías y estos adaptarlos mejor a los comportamientos humanos. Ningún comercio de animal silvestre es legal en Colombia.

El tráfico varía de acuerdo a la región. En un país megadiverso como este, cada región tiene especies propias de un ecosistema determinado. En la jurisdicción de Cornare que es el oriente del departamento de Antioquia, lo que más se trafica son aves, como el grupo de las psitácidas en el que están las loras, las guacamayas y los pericos.

Los animales silvestres no se tocan

Cabe mencionar que el consumo de animales silvestres, cuando la carne se cocina,  disminuye el riesgo para contraer un virus ya que el calor y el fuego son elementos que destruyen esas células vivas. No obstante, los riesgos están relacionados con el proceso, como se explicó antes.

Desde que inició la propagación del Covid-19, China ha prohibido el comercio de animales silvestres y exóticos y a finales de febrero, el parlamento chino aprobó una propuesta para prohibición total. Esto significa un alivio provisional para la vida silvestre y exótica. ¿Será la oportunidad para concientizar y replantear la cultura del consumo de fauna no doméstica? la pregunta se responderá con el tiempo. Mientras tanto, esta práctica ilegal sigue ocupando el cuarto puesto en el mercado negro, detrás del tráfico de drogas, personas  órganos.

Luis Carlos Villamil es un fiel defensor de la vida silvestre y exótica, y dice que:

«POR PRINCIPIO no se debe consumir su carne, a no ser que sean animales que se reproducen con autorización en cautiverios. Los animales silvestres que están en su hábitat, no se tocan. Debemos respetar el medio ambiente porque una vez alterado se producen cambios que pueden ser catastróficos».