Ese tal Paro no sirve

Hay malestar entre la población colombiana tras la aprobación de la Reforma Tributaria que logró el gobierno Duque, después de ignorar el Paro Nacional, reprimir la protesta por medio del Esmad y obtener mayorías en el Congreso gracias a los tratos que hizo con el político Germán Vargas Lleras. Este contenido hace parte del #DiariodelParo, una alianza de medios alternativos para cubrir las novedades del Paro Nacional en el contexto de Medellín y el Valle de Aburrá. #21DParoNacional: Generación Paz, De la Urbe, Periódico Contexto, Con la Oreja Roja, Le cuento la U, Hacemos Memoria y Lluvia de Orión.

Fotografía: Humano Salvaje.

Por: Róbinson Úsuga Henao

 

El Paro en Colombia parece no estar dando resultado. Aunque miles de personas han marchado en contra de las políticas neoliberales del Gobierno Duque (y la crisis de la democracia representativa) en decenas de ciudades colombianas desde el 21 de noviembre, cuando inició el Paro Nacional convocado por las centrales obreras, el curso político del gobierno sigue igual, inalterable e imperturbable.

Aunque en las redes sociales constantemente se caricaturiza al presidente Duque como si fuera una persona tonta, la verdad es que hasta la fecha, a un mes de mantenerse las protestas y movilizaciones, ha sabido salirse con la suya.

Primero, dijo que el paro era una estrategia del Foro de Sao Paulo para derrocar a su gobierno; después aceptó que representantes suyos se sentaran con líderes del paro, pero todo ha sido una mímica.

Esas conversaciones no han dado frutos y el presidente ha actuado todo el tiempo como si el Paro en realidad no existiera, o no sirviera.

Y parece estar teniendo la razón: ese tal Paro hasta ahora no sirve.

Urgido por tramitar la Reforma Tributaria antes del último periodo legislativo de 2019, Duque empezó a moverse hacia una dirección que dijo, pregonó e insistió, no se movería: la dirección de la mermelada y los pactos con los partidos políticos que en Colombia funcionan más como si fueran mafias con sus respectivos padrinos.

Aunque la Reforma Tributaria es uno de los puntos álgidos para aquellos líderes gremiales que convocaron al Paro Nacional, el presidente Duque actuó como si el Paro no existiera y en vez de reunirse con sus representantes para atender propuestas e inquietudes, se reunió el 2 de diciembre con Germán Vargas Lleras, que, aunque no ostenta ningún cargo público en la actualidad, es como el padrino de esa especie de mafia política llamada Cambio Radical.

Con Germán Vargas, Duque negoció puestos en el gobierno, una estrategia que ha empezado a ventilarse como «revolcón ministerial».

Puede entonces afirmarse que la Reforma Tributaria aprobada en la madrugada del 19 de diciembre a pupitrazos y sin dar tregua a las opiniones de los partidos de oposición, no habría sido posible sin la repartición de mermelada.

 

 

 

Es evidente que esas multitudinarias y mayormente pacíficas marchas, cacerolazos, manifestaciones artísticas y encuentros comunitarios no le están haciendo ni cosquillas a Iván Duque, porque, además de la Reforma Tributaria, viene anunciando otros cambios que para nada tienen en cuenta a lo solicitado por el Comité del Paro Nacional: como la eliminación o reforma del Esmad.

Para Duque, el Esmad debe ser fortalecido y así lo reafirmó este viernes 20 de diciembre, cuando presentó en la ciudad de Medellín su nueva política de seguridad y convivencia ciudadana.

«Deberá fortalecerse la capacidad de los escuadrones móviles antidisturbios, multiplicar su número, mejorar su respuesta, intensificar su entrenamiento, del mismo modo que la formación», afirmó un Duque que claramente desafía a los marchantes y activistas del Paro Nacional.

Es que no les teme: las multitudes de ciudadanos indignados no le hacen ni cosquillas porque él tiene la mermelada para gobernar. Vargas Lleras es su nuevo mejor amigo. Y desde la inauguración del Puente Pumarejo, una obra de Santos que Duque debió continuar, solo se la pasan tirándose elogios. Solo falta que se tiren besitos.

De ese modo, si las cosas siguen así, si Duque continúa adelante con sus políticas de la mano de un Congreso cómplice en el que se están comprando las mayorías, las movilizaciones del Paro Nacional no serán más que caminatas ciudadanas, performances artísticos, tomas simbólicas del espacio público, públicos para los conciertos y los discursos de los artistas, oportunidades para que los pirómanos detonen explosivos, se inmolen o quemen edificios, la vía para que jóvenes encapuchaos desfoguen su adrenalina al enfrentarse con el Esmad, y todo un montón de hermosas expresiones ciudadanas que no tienen ningún impacto en el curso de las políticas del Gobierno Nacional.