14 monos aullan en libertad

Catorce monos aulladores rojos fueron liberados entre noviembre y diciembre de 2019 en bosques del Magdalena Medio antioqueño, tras permanecer en un proceso de rehabilitación de tres años y seis meses en el Zoológico Santa Fe de Medellín, donde se les enseñó a valerse por sí mismos en vida silvestre. La liberación se dio en coordinación del Parque Zoológico Santa Fe, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corantioquia y la Universidad CES.

Imagen: Cortesía Corantioquia.

El pasado domingo 15 de diciembre, tres hembras y cuatro machos, incluida una cría macho nacida en el zoológico el pasado mes de junio, fueron liberados en bosques de la Reserva Huella Salvaje, en un acto de reconciliación con la naturaleza, coordinado por el Parque Zoológico Santa Fe y el convenio entre el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corantioquia y la Universidad CES para la protección de la fauna silvestre.

Estos se suman a un grupo de siete individuos de la misma especie que fue liberado, con dos semanas de diferencia, a una zona distinta de la reserva del Magdalena Medio con el interés de que consoliden grupos separados.

El proceso consistió en una liberación blanda, en la que los animales tuvieron la oportunidad de adaptarse al nuevo entorno ubicados dentro un encierro instalado en el punto de liberación. Una vez abiertas las puertas del recinto, se les suplementa la alimentación por unos días más, mientras ellos deciden desplazarse a otros puntos del bosque y encuentran su alimento de forma autónoma.

 

Entre los monos aulladores, que pasaron por un proceso de rehabilitación liderado por expertos, se encuentra una cría nacida en cautiverio.

 

Posterior a la liberación, se realizan monitoreos con biólogos y otros expertos en campo y a través de seguimiento satelital, con el fin de establecer el comportamiento de los monos en este nuevo hogar, en el que hay disponibilidad de alimento, refugio y condiciones óptimas para que continúen su ciclo de vida. Este predio en el Magdalena Medio es conservado por la organización Huella Salvaje, que busca conciliar las actividades productivas con la preservación de la biodiversidad, a partir de procesos de educación y conocimiento de los recursos naturales de su zona.

Tanto la rehabilitación como el monitoreo son resultados de un fuerte trabajo entre las instituciones participantes.

El Zoológico Santa Fe invirtió alrededor de 190 millones de pesos en este proceso, durante los 3 años y medio que tomó la conformación de los grupos y la readaptación.

Por su parte, el convenio entre el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corantioquia y la Universidad CES ha aportado cerca de 40 millones de pesos al proceso de liberación blanda y monitoreo. Todo esto para garantizar el bienestar de los animales durante su estadía en el Zoológico y en el bosque que fue elegido para que sea su hogar. 

Uno de los grupos contará con seguimiento satelital, los demás serán monitoreados.

 

 

Sobre el tráfico de monos como mascotas

La especie de monos Alouatta seniculus es comúnmente traficada en Colombia: cada año decenas de ellos, por lo general crías, son arrancados de sus grupos familiares, muchas veces atentando contra la vida de la madre y los demás monos que las protegen, y vendidos por traficantes a los viajeros, en un proceso de compra que suele presentarse especialmente durante los períodos de vacaciones.

En esas temporadas de captura y comercio, muchos animales mueren; otros llegan a centros poblados y a hogares, donde reciben alimentos inadecuados que los enferman: sufren parásitos y enfermedades digestivas crónicas, y por carencias nutricionales pueden tener problemas de crecimiento.

En este secuestro pierden su identidad con la especie al crecer solos y lejos de sus grupos, lo que altera su comportamiento: se deprimen, se ponen agresivos y se humanizan a niveles irreversibles, lo que en muchos casos no permite su recuperación. También pueden transmitir y recibir enfermedades de los animales domésticos y las personas, además de que son sometidos a maltrato animal. La situación es tan grave, que muchos fallecen antes de que sus compradores decidan entregarlos o sean incautados por la autoridad ambiental.

Acciones para la recuperación y conservación

En los últimos 5 años, Corantioquia ha recuperado 14 individuos de Alouatta seniculus y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá 42 monos, a través de procesos de educación que llevan a entregas voluntarias e incautaciones realizadas con la Policía Nacional.

Muchos animales terminan en colecciones como las del Parque Zoológico Santa Fe, que además de ofrecer un espacio para individuos que no pueden retornar a la libertad, cuenta con un programa de rehabilitación de monos aulladores rojos.

El proceso del Zoológico consiste en identificar individuos que, por sus actitudes, son considerados por los profesionales de Bienestar Animal como aptos para recuperarse. Comienza para ellos un largo camino en el que deben conocer a otros ejemplares, conformar una nueva familia para reemplazar la que perdieron cuando fueron arrancados del bosque, e iniciar ese proceso de readaptación que les enseñará a no depender ni a confiar en los humanos, a conseguir sus alimentos por sí mismos y temerles a sus predadores naturales, como las águilas y las serpientes, que los asechan en el bosque.

Y es que la rehabilitación de monos aulladores es un proceso de conservación que ya tiene historia en el Zoológico de Medellín. La primera experiencia exitosa se desarrolló en el año 2000 en el municipio de La Pintada, donde actualmente grupos de aulladores se desplazan libremente entre las ramas de los árboles que, además, fueron sembrados por el Zoológico en una zona anteriormente destinada a la ganadería.

A esta experiencia le han seguido otras, igual de exitosas, en diversos bosques de Antioquia. El Zoológico Santa Fe ha rehabilitado y liberado de la mano de múltiples instituciones, entre ellas Corantioquia y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, a 154 monos aulladores rojos.

 

Sobre el mono aullador rojo (Alouatta seniculus)

Es un primate que se distribuye en Suramérica, cuyas principales características son el tono rojizo del pelaje, una fuerte cola prensil, que le permite sostener el peso de su cuerpo para desplazarse y alimentarse entre los árboles, y la emisión de potentes sonidos o aullidos. Los aulladores comen principalmente hojas, aunque también se alimentan de frutos cuando están disponibles, lo que los hace importantes dispersores de sus semillas en los bosques que habitan. Viven en grupos de hasta 16 individuos.