Ley 1990: ¿Posible solución para las pérdidas y los desperdicios de alimentos en Colombia?

El pasado 2 de agosto el Congreso expidió la ley 1990 de 2019, por medio de la cual se creó la política para prevenir la pérdida y el desperdicio de alimentos. Según el Departamento Nacional de Planeación (DNP) en un informe publicado en 2016, de los 28,5 toneladas de comida que se producen anualmente en el país, 9,8 se pierden o desperdician. Eso equivale a más de un tercio de lo producido.

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
Imagen: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

Por: Laura García Giraldo

Las pérdidas y el desperdicio. Pareciesen palabras hermanas pero la diferencia de sus significados resulta indispensable para entender lo que pasa con los alimentos producidos en Colombia y el mundo. La pérdida hace referencia a todos aquellos alimentos que presentan una disminución en la etapa de producción y procesamiento industrial debido a la inoperancia en los procesos de producción, en el país esto corresponde a 6,4 millones de toneladas de comida; mientras que el desperdicio de alimentos se produce en la distribución y los hábitos de compra y consumo, con un total de 3,4 millones de toneladas de comida. 

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 1/3 de la comida que se produce en el mundo termina en las canecas, lo que ubica a Colombia en la media global. En cuanto a la participación regional en el desperdicio, la región del país que se lleva la corona es la Centro-oriental (Cundinamarca, Santander, Norte de Santander y Boyacá) con 1,7 millones de toneladas. En segundo lugar se encuentra el Eje Cafetero (Antioquia, Quindío, Caldas y Risaralda) con un total de 646.000 toneladas. 

Por otra parte, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la pobreza multidimensional, que identifica carencias en la salud, la educación y nivel de vida, fue de 19,6 % en el 2018, es decir, hay 9,69 millones de colombianos en pobreza multidimensional. El DANE sostiene que la pobreza está aumentando. En Medellín, en la última encuesta de calidad de vida Medellín cómo vamos, hecha en 2018 y con proyecciones a 2019, el 18 % de la población se considera pobre. 

El costo de la alimentación es la segunda razón, con el 17 %, por la cual las personas de Medellín sienten que la situación económica de su hogar ha empeorado en el último año, seguida de la pérdida del empleo que tiene un 48 %. A nivel nacional, la cifra de subalimentación es de 2,4 millones de personas (el 4,8 por ciento de la población), según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). 

Estas cifras de subalimentación no pintan nada bien y contrastan con los datos de las pérdidas y el desperdicio de alimentos. En un país donde las cifras de comida que no se consumen podrían alimentar a los habitantes (8 millones de personas) de una ciudad como Bogotá durante un año, es contradictorio hallar que 2,4 millones de personas en Colombia padezcan de hambre. Por eso la implementación de la ley 1990, aunque algo tarde, ha llegado. 

Uno de los objetivos primordiales que busca la ley es enseñar a los productores de alimentos sobre el manejo adecuado de las materias primas y la búsqueda de que sean de consumo humano. Para la parte de la distribución y comercialización, en el caso de alimentos que sean aptos para el consumo humano, la ley insta a que aquellos alimentos próximos a vencer sean donados a organizaciones sin ánimo de lucro. 

Los animales también tienen su parte. Si no se logran comercializar los alimentos de consumo animal cinco días antes de su fecha de vencimiento, los productos podrán entregarse gratuitamente a centros de zoonosis. Por un lado, respecto a las mediciones y controles que el Estado deberá tener en cuenta, el DANE estará encargado de realizar los cálculos de pérdidas y desperdicios anualmente, especificando datos territoriales, económicos y agrícolas. Estos son algunos de los retos que hoy apremian el interés nacional si se busca mejorar la calidad de vida de los colombianos. ¿Será suficiente?