¿Duermen los insectos?

Tienen cientos de ojos, ¿pero los cierran alguna vez?

Fotografía: Felipe Toro

 

No es sencillo medir el sueño en los insectos. En muchas especies se observan periodos de aparente inactividad, ¿pero duermen como nosotros?

Según un estudio de la Universidad de Pensilvania y el Instituto de Neurociencias de California, las moscas de la fruta lo hacen de una manera tan profunda que, cuando están en reposo, es difícil despertarlas.

Además, si no descansan lo suficiente, muestran síntomas de falta de sueño y reaccionan de la misma manera que las personas a la cafeína o los somníferos.

El insecto de la cafeína

De hecho, existe un insecto que presenta una alta tolerancia a la cafeína: se trata de la broca del café, Hypothenemus hampei, un diminuto escarabajo que vive en las bayas de la planta, donde se encuentra cafeína pura a concentraciones letales para la mayoría de insectos y muchos otros animales. Si fuera humano, su consumo de café equivaldría a beberse más de 200 expresos al día. El secreto de este insecto es que posee en sus tripas hasta 14 tipos de bacterias que le ayudan a tolerar esas altas dosis de cafeína.

Como nos ocurre a los humanos, la comunicación efectiva entre los miembros de una sociedad es fundamental para que se mantenga la vida en comunidad. De ahí que sea tan importante el descanso nocturno también para un tipo de insecto: las abejas.

Las abejas

Ellas, por su parte, no son capaces de comunicarse eficazmente con sus congéneres si no han podido echar una cabezadita. Cuando las flores se cierran, por la noche, duermen con las mandíbulas cerradas alrededor de algún tallo o ramita, lo que evita que se caigan al suelo. La comunicación entre abejas es sofisticada: a través de una especie de danza, o de estímulos como el olor de las feromonas, informan a los individuos de su sociedad dónde encontrar alimento.

Por tanto, una abeja «mal descansada» podría suponer un desastre para la vida colectiva y la prosperidad de la colmena. La vida en la colmena es exigente para las abejas; los zánganos, por ejemplo, son expulsados o dejados morir de hambre cuando ya no son necesarios (en el fin del periodo reproductivo de las reinas vírgenes). Por otra parte, las abejas obreras escogen a larvas de menos de tres días cuando comienzan a observar que una abeja reina está siendo ineficiente.

_____________________________

Con información de Muy Interesante.

 

Lluvia de Orión: El lugar de las historias.

Conoce nuestros servicios aquí.