Vivimos en un país marcado por profundas heridas, violencias, resentimientos y exclusiones. Durante demasiado tiempo hemos aprendido a defender nuestras ideas, nuestros intereses y nuestras causas sin detenernos a comprender a quienes piensan, sienten o viven de manera diferente.
Sin embargo, detrás de cada opinión, cada historia y cada persona, existe una humanidad que merece ser escuchada.
Es hora de volver la mirada hacia el otro, escuchar con atención, reconocer nuestras diferencias y descubrir aquello que nos une. Es momento de caminar en búsqueda de la empatía.