Gloria y el ángel de la Esperanza

Días después Gloria volvió a llamarlo y lo que hablaron fue desalentador y sin fruto.

–Yo ya no tengo nada qué ver en eso –respondió el abogado.

–¿Y qué se puede hacer en este momento? –le preguntó Gloria.

–Ah… no. Yo no sé.

–Por lo menos dígame en qué juzgado puso usted la demanda.

–Yo me comunicaré con Rodrigo para darle toda esta información.

Sin embargo, jamás lo hizo.

Ese mismo mes Leandro fue a las oficinas de la Defensoría del Pueblo para exponer el caso. Allí le explicaron que ya habían vencido los dos años que había de plazo para denunciar, y ya nada se podía hacer. Lo único era demandar al abogado ante el Concejo de la Judicatura, pues por causa suya se había perdido todo el proceso.

“Yo creo que el abogado simplemente no hizo nada. Nosotros averiguamos en los tribunales y no encontramos nada, ni siquiera mi nombre. Ese abogado como que tiene varias demandas por razones similares”.

Marzo de 2005

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