Lluvia de Orión: una experiencia de Comunicación-Educación

Por: Laura Marcela Palacios, María Clara Restrepo y Carolina Zamorano.

 

Si bien el director y fundador de Lluvia de Orión, Róbinson Úsuga, un tiempo antes ya había dejado huella en la ciudad con la crónica ‘Muerte bajo la lluvia de Orión’ y con otra serie de historias sobre el conflicto armado vivido en la Comuna 13 de la ciudad, fue en el año 2011 cuando este joven empieza a crear el proyecto Lluvia de Orión para recrear de manera dinámica y creativa diferentes sucesos del conflicto armado en Antioquia.

Sin embargo, el colectivo nace en un contexto difícil para la ciudad de Medellín y en general, para el país. Había un clima de nostalgia, de pérdida, de dolor, ocasionado por los efectos de años crudos de violencia. Quizás una de las cosas que menos querían las víctimas, los testigos y la población en general era recordar ese pasado difícil. Pero el proyecto llega a demostrar que recordar era importante para sanar, para perdonar y sobre todo para no repetir, según lo narra su fundador.

La ciudad estaba ya en una nueva etapa, fruto de la desmovilización de las llamadas AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) y del aniquilamiento a los grupos guerrilleros que había liderado el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe. De alguna forma ya había un proceso de transición en cuanto a la intensidad de la violencia y al cambio de acciones y de roles de los actores del conflicto armado.

Sin embargo, quedaba mucha población víctima y desplazada que seguía padeciendo las consecuencias. A la par, el conflicto empezaba a tener nuevos rumbos. Se empieza a hablar de las Bacrim (Bandas Criminales), integradas en su mayoría por paramilitares desmovilizados y otros hombres que hacían parte de la delincuencia común y a esto se le suma la persecución a víctimas que empezaban a resultar favorecidas por la Ley de Restitución de Tierras y de Reparación a Víctimas.

Conforme a esto, la violencia en Medellín tampoco había disminuido. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal, en los dos primeros meses de 2013 la tasa de asesinatos en Medellín fue de 189, mientras que para enero y febrero de 2012 fue de 156, lo que significa un incremento del 21,2 por ciento. Entre ellos, también hay un aumento en el asesinato de menores de edad, que han resultado muertos en medio de la guerra entre bandas criminales y entre ellas, y la fuerza pública.

A lo que llega a aportarle este colectivo es a que estas muertes no queden en el olvido, como lo afirma su fundador y director, quizás algunos medios de comunicación hacen una que otra nota en los aniversarios de estos hechos violentos, pero el resto del tiempo esos hechos parecen haber muerto con sus víctimas. Lluvia de Orión nació para hacer algo diferente, Róbinson lo expresa así: “nosotros tenemos todo el derecho de hablar de cualquier situación, en el tiempo que sea. No queremos que se haga solo por remembranza, ni por aniversarios”.

El arte que tiene memoria

Durante los años 2011, 2012 y 2013 hacen una serie de cortometrajes animados sobre algunos hechos de conflicto armado y estos empiezan a tener mucha acogida por parte de los jóvenes. Como lo narra Róbinson, se dieron cuenta que este material resultaba muy útil en las conferencias, en encuentros académicos y en otros espacios de socialización.

Para la realización de estos productos audiovisuales hacían un proceso de investigación periodística para narrar los hechos, teniendo en cuenta a sus testigos directos e indirectos para que fueran productos que permitieran que las personas recordaran por ellas mismas y de alguna forma hicieran terapia de catarsis.

“Un momento: estamos haciendo Educomunicación”

“A finales del 2013, dijimos, un momento, nosotros además de preguntarnos por el formato para publicar contenidos, tenemos que ver es desde dónde nos estamos parando para producirlos” expresa la coordinadora editorial del colectivo, Jenny Echavarría. Hoy, el colectivo está integrado solo por tres jóvenes que se detuvieron a pensar que su esencia no solo era informativa o periodística, no solo era contar el qué pasó, sino que dentro de ese proceso de divulgación y promoción de la memoria colectiva había un ejercicio de Comunicación/Educación.

Su fundador, Róbinson Úsuga, habla así sobre este proceso que los llevó a reflexionar sobre su labor: “Nos dimos cuenta que ese era nuestro hogar, nuestra morada teórica, por decirlo de algún modo. Queríamos que las audiencias también participaran, que fueran gestores de este tema (…) para lograrlo teníamos que denunciar la violencia armada como algo insólito y degradante contra la comunidad y contra el ser humano, y eso es lo que buscamos con el arte y la comunicación”.

Lo que manifiesta Úsuga entra en relación con un asunto muy importante que plantea Cubides, “la posibilidad de participar únicamente puede darse otorgando un valor especial a la capacidad y voluntad de cada actor, individual o colectivo, de transformar determinadas circunstancias en elementos de un proyecto personal de vida; solo de este modo puede existir la formación política o ciudadana”. (Cubides, H, 1998, p. 4).

En el momento en que Lluvia de Orión se da cuenta de la necesidad de involucrar a los sujetos en la construcción de sus productos, para que ellos pongan en común sus experiencias, sus dudas, pero también sus propuestas y sus ideas, le están diciendo al ciudadano que él tiene la capacidad de aportarle a esta problemática y esa posibilidad de participación es lo que siembra en ellos una actitud reflexiva y crítica para tomar las riendas de su proyecto de vida y para asumir una responsabilidad con la ciudad. Sin embargo, todavía en productos como sus cortometrajes animados, todavía ese valor participativo por parte de los jóvenes y niños en la elaboración de estos productos no se ha venido trabajando, aunque se destacan avances de la posibilidad de participación de la comunidad con el proyecto Memoria Joven, del que se hablará más adelante.

Educar en ciudadanía

En esta experiencia de Educomunicación, el colectivo ha venido trazando unas líneas teóricas que le permitan una mayor orientación para su ejercicio. En ese camino, el director y fundador manifiesta, a partir de lo leído y de su experiencia a lo largo de este tiempo, que conciben el término ciudadanía como “conciencia informada y capacidad de participación”. Ellos piensan que en este caso están trabajando para aportarle a esa conciencia informada desde la comunicación. Creen que es vital entender que este es un ejercicio de formación ciudadana. Tanto su director como la coordinadora editorial, Jenny Echavarría, piensan que con la información se educa, se entretiene o se mal educa.

 

“Queremos una información más responsable con el ciudadano. Que ayude a formar ciudadanía. Creemos que lo logramos de alguna manera”, asegura Róbinson Úsuga. Estas perspectivas de formación ciudadana cobran sentido bajo el planteamiento de Cubides: “En una u otra interpretación de la ciudadanía el papel de la educación se presenta como prioritario: bien sea para desarrollar un diálogo con la verdad sobre la relación bien-justicia o para enseñar la neutralidad y la importancia de involucrarse en lo público”. (Cubides, H, 1998, p. 44).

 

A esto se ha dedicado Lluvia Orión, a decirle a la sociedad que en ese proceso de diálogo con la verdad, ellos pueden lograr mayor empoderamiento sobre lo público, recobrar vida en este y querer hacer parte de su cambio.

 

En este proceso entonces se enmarca su labor como formadores en ciudadanía, dando voz a quien no la tiene, proporcionando vías de participación y facilitando con la comunicación espacios de socialización que le permitan a los ciudadanos mayor conciencia y criticidad sobre la realidad del conflicto armado.

 

El grupo en sí, solo toca este tema: el conflicto armado. Quieren en un futuro hablar de temas más cotidianos, pero por ahora se mantienen porque sienten que es necesario hacer mucha pedagogía sobre este para que la ciudad pueda renovarse y mirar luego hacia el futuro. El colectivo entiende la pedagogía como “un proceso de apropiación de la historia, el contexto social, las raíces culturales y el entorno de una manera más adecuada, que dé como resultado a sujetos más desarrollados en sus conciencias y sus capacidades”. Su director es muy enfático en darle al sujeto mayores herramientas y espacios de reflexividad, de análisis, de no dejar pasar de largo, sino apropiarse de sus realidades para poder cambiarlas.

 

Énfasis en el proceso, énfasis en la participación

 

Esta visión que tiene Lluvia de Orión de la pedagogía se ajusta al modelo comunicativo que propone Kaplún, que tiene su énfasis en los procesos. En este modelo, a diferencia de los otros que ponen el acento en los efectos o en los contenidos, se busca más que informar, “formar a las personas y llevarlas a transformar su realidad”, lo que va a significar “que nadie se educa solo, sino que los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo” (kaplún, M. 1998. p. 49).

 

Ver la comunicación y la educación como un proceso, implica que el sujeto vaya descubriendo y elaborando por sí solo. Es específicamente “un proceso acción-reflexión-acción que él hace desde su realidad, desde su experiencia, desde su práctica social, junto con los demás” (Kaplún, M. 1998 p. 50).

 

Pues bien, estas palabras parecen haber sido escuchadas por este colectivo, que luego de pensar solo en la realización de material audiovisual sobre algunos sucesos del conflicto armado sin tener presente la participación activa de sus públicos al momento de su elaboración, hoy se involucran con el Museo Casa de la Memoria en su proyecto Memoria Joven y Aula Taller, que se hace con docentes.

 

Dentro de su trabajo con el Museo Casa de la Memoria están participando de un proyecto llamado la Mesa por la Pedagogía de la Memoria de Medellín.

 

Según lo indica la coordinadora editorial de Lluvia de Orión, Jenny Echavarría, este trabajo en el que además del Museo, participan la Unidad Municipal de Atención a Víctimas y la Corporación Héctor Abad Gómez, convoca a diferentes instituciones tanto privadas como públicas, organizaciones, colectivos, población civil, que quieran abordar el tema de la pedagogía de la memoria.

 

Actualmente están haciendo una serie de talleres pedagógicos con jóvenes y niños centrados en el tema del conflicto armado. Institución Educativa Caracas y la Institución Samuel Barrientos, son algunos de los colegios que están vinculados con el proyecto.

 

Un ejemplo que da cuenta de estos espacios de comunicación que permiten que los jóvenes compartan desde su experiencia, es un conversatorio que están planeando sobre un hecho de violencia en La Escombrera, en la Comuna 13 de la ciudad, donde quien va a liderar el diálogo, será precisamente un joven vecino de la zona. Espacios como estos son los que está proponiendo el colectivo para que la Mesa pueda realizar y complementar así estos talleres escolares.

 

Qué es educar

Para dar estos pasos, que para ellos fueron muy importantes, quisieron leer y enterarse más de qué era eso de educar, de lo cual, según su fundador, terminó concluyendo esto: “educación es lo que te toca y te enseña de alguna manera. Es lo que te permite ampliar tu percepción de las cosas. La educación es ser más humano, tener más conciencia. Se educa para valorar más lo que se tiene”.

Conciben este proceso como algo participativo. Por ello, se puede afirmar que tal cual como lo propone Freire, ellos se han comprometido con una “educación liberadora o transformadora”, donde no hay modelos autoritarios o modelos comunicativos verticales, sino donde se construye saber entre todos. Desde el momento en que pasaron de informar a formar, empezaron a asumir de manera horizontal a la comunicación y a aplicar el modelo llamado por estos autores “autogestionario”. (Freire, P, Kaplún, M. 1998 p. 39)

“Este modelo se basa en la participación activa del sujeto en el proceso educativo, y forma para la participación en la sociedad. Como se ha visto, tiene que ser así, participativo, no solo por una razón de coherencia con la nueva sociedad democrática que busca construir, sino también por una razón de eficacia: porque sólo participando, involucrándose, investigando, haciéndose preguntas y buscando respuestas, problematizando y problematizándose, se llega realmente al conocimiento” (Kaplún, M. 1998. p. 51).

A partir de su perspectiva decidieron que iban a orientar la educación por medio de productos formativos y comunicativos que transmitieran un mensaje profundo, “para ello usamos lenguajes juveniles y estéticas de elementos muy cercanos, casi que en un lenguaje infantil”, afirma Úsuga. En este sentido se puede valorar la búsqueda del colectivo por llegar a sus públicos con formatos que resulten atractivos y que puedan dinamizar el tema bastante difícil de abordar, por la crudeza y la inhumanidad de muchos actos.

¿Cómo ve entonces este colectivo a la comunicación?

 

“Para nosotros la comunicación está vinculada al interés porque podamos vivir en un país más democrático, donde el ciudadano sea más consciente de sus derechos y los derechos de los demás, y que la violencia deje de ser un recurso para la resolución de conflictos domésticos, comunitarios o políticos. Por eso vemos en la comunicación, pedagogía para la solidaridad, la reflexión individual y contra la impunidad”.

 

Su visión de comunicación está enmarcada en un proceso de pedagogía, pero acá lo que vale la pena rescatar es que lo hacen en pro de la solidaridad y la reflexión, entendiendo que así se enfrentará la impunidad. Creen en que la puesta en común de la memoria es una garantía de no repetición y por eso creen en la comunicación como la facilitadora y la mediadora en este proceso.

 

En este sentido, cobran importancia las palabras de Cubides, “educar en el respeto a la diversidad, el reconocimiento del otro y el ejercicio de la solidaridad, son condiciones para ampliar y enriquecer la propia identidad”. (Cubides, H. 1998. p. 45). Como Lluvia de Orión lo concibe, en la medida en que la comunicación es posible, la solidaridad se vuelve un eje con el cual pueden enriquecer su propia identidad porque pueden comprender quiénes son y qué rol tienen dentro de la sociedad.

 

El colectivo entiende la memoria dentro del marco de la memoria de la violencia armada. Su director, dice, “es repasar lo que nos ha sucedido de manera tal que nos avergüence y nos pacifique”. En este proceso han trabajado con población víctima, testigos y no víctimas, aún no con victimarios, pero esperan hacerlo a su debido momento. Esperan trabajar con la población en general y los diversos grupos poblacionales porque consideran que es un tema de todos.

Creen que es importante que esa memoria se dé en la medida en que sea posible ponerse en común para que deje ser un asunto individual y se convierta en un asunto colectivo, de forma que la ciudadanía entienda que es un tema de corresponsabilidad, que compete a todos y que necesita del trabajo en conjunto. El colectivo hoy trabaja en sus proyectos, en especial en el de la Mesa por la Pedagogía de la Memoria, apoyando la etapa de pedagogía de la memoria histórica, pero también en una etapa formativa que les permita a los jóvenes y niños encaminar sus proyectos de vida y su futuro hacia la paz.

Memoria y comunicación

¿Cómo llegar al punto de convergencia tal, que se pueda hacer pedagogía de la memoria usando la comunicación? Ellos encuentran que el punto central es ser mediadores entre el público y el contenido mediático y lograr que los públicos sean generadores de contenido con el tema de la memoria.

“No nos limitamos a cubrir para la divulgación de las actividades de lo que hacemos en la Mesa por la Pedagogía, por ejemplo, también participamos en la concepción para la construcción colectiva de ejercicios de comunicación”.

Espacios como foros, mesas temáticas y los propios talleres en las instituciones educativas son para ellos ejercicios de comunicación donde algunas de sus piezas comunicativas principales son los cortometrajes animados que habían elaborado previamente, según lo manifiesta, Jenny Echavarría, coordinadora editorial del colectivo.

El tema audiovisual ha funcionado muy bien con los jóvenes, estos cortometrajes animados han permitido al colectivo acercarse a ellos y generar confianza. Respecto a este tema, Tejedor y Perceval afirman que lastimosamente la memoria fotográfica es una de las memorias peor tratadas en la etapa Gutenberg de la Humanidad. Pero hoy es necesario el acuerdo de ella con el mundo escolar. “El docente debe tener un extremo cuidado en no hacer confrontar sino coordinar ambos mundos, sabiendo que su derrota será total en caso contrario” (Tejedor, S. Perceval, J. 2008. p. 159).

Aunque no hablemos de los miembros de este colectivo como docentes, sí puede decirse que Lluvia de Orión ha decidido llevar el mundo audiovisual a la escuela, pactando con los docentes su llegada y facilitando un camino que permita atraer la conciencia de estos jóvenes.

“El docente no comprende muchas veces que el alumno tiene una educación audiovisual mucho más extensa e intensa que la suya aunque menos comprensiva de la realidad del medio. Su función es hacerle comprender lo que sabe, hacer emerger un saber pasivo y volver creativa su relación con el medio audiovisual”. (Tejedor, S. Perceval, J. 2008 p. 159).

Lluvia de Orión llega a impregnar la escuela y en general el mundo juvenil con este formato visual y creativo, el mismo que cree, es su mejor aliado en este proceso pedagógico. Pero las artes audiovisuales no solo los involucran a ellos como productores, sino que quieren que los jóvenes también usen las artes plásticas dentro de este proceso de pedagogía de la memoria.

 

Lo que dice la práctica

Para analizar cómo se da una de estas experiencias, se hizo una observación no participante de uno de los talleres juveniles de memoria realizado en la Institución Educativa Samuel Barrientos. Esta también es una estrategia acordada por la Mesa por la Pedagogía, con el objetivo de lograr una construcción de memoria colectiva con los jóvenes de Medellín.

Estas actividades, se llevan a cabo una vez por semana y en distintos horarios para no interferir siempre en la misma clase de los estudiantes. Según lo indica la coordinadora editorial de Lluvia de Orión, Jenny Echavarría y la estudiante de Psicología y practicante de la Unidad de Víctimas, Leidy Núñez, se forma a los jóvenes en este tema, a partir de la reconstrucción que se puede hacer de la memoria con las experiencias de cada uno, con sus historias y sus realidades.

Esto les permite a los estudiantes detectar, comprender y analizar situaciones del pasado, con las cuales pueden asumir un empoderamiento y una actitud crítica que conlleva a un ejercicio futuro de ciudadanía responsable.

La actividad observada era la sexta que realizaban en la institución, y en ella participaron alrededor de 17 jóvenes de noveno grado a los que se les había dejado la tarea de terminar de construir un muñeco de lana para traerlo a esta sesión. Solo la mitad de ellos llevó su muñeco listo, los demás expresaron haberlo olvidado.

El encuentro era liderado por una representante de la Unidad de Víctimas, quien les propuso crear una historia a partir de su muñeco y compartirla, sin embargo, de los 17 jóvenes, solo 5 lo hicieron. Los demás no quisieron, manifestando que no querían hablar. Algunos jóvenes permanecían acostados en el suelo, se les vio poco interés y otros se dedicaban a reírse de quienes sí quisieron hablar.

Aquí se evidencia entonces una problemática, porque si bien, la actividad desde su concepción es clara y coherente con el objetivo, no se nota mucha disposición por parte de los jóvenes y así no pueden ser cumplidos los objetivos del programa Memoria Joven.

Ante actitudes cerradas, jóvenes desinteresados y demás situaciones semejantes, se ve enfrentado este colectivo y las organizaciones aliadas al intentar encaminarlos por la ruta de la criticidad y la comunicación dialogada.

De alguna forma, la educación tradicional, según lo plantea Kaplún, tiene un modelo autoritario y vertical y que no propende por una retroalimentación por parte de quien recibe el mensaje. “Ella informa, pero no forma” (Kaplún, M, 1998. p. 22). El hecho de haber sido tanto tiempo objetos de este modelo, pudo haber creado en estos jóvenes una actitud pasiva y puede ser difícil para ellos acostumbrarse a que se les dé la palabra.

Si se les dijo de pequeños que solo hicieran silencio y se memorizaran sin refutar lo que su profesor les decía, hoy es realmente complejo que ellos sean partícipes en estas formas de Educomunicación. Ahora, esta es solo una posible causa, dentro de las muchas otras que pueden estar detrás de esta reacción de los jóvenes.

Los representantes de las diferentes organizaciones que se encontraban en el taller, hablaron también de la posibilidad de que profesores o directivos estén forzando a los jóvenes a ir a los talleres como una obligación académica lo que puede estar condicionando su voluntad.

Si bien desde la concepción de la actividad hay una claridad, la puesta en marcha y sobre todo la respuesta de los jóvenes, representa una ruptura en esa búsqueda de aplicar el modelo pedagógico desde la Educomunicación que propone Lluvia de Orión, y del que habla Kaplún, un modelo que más que enseñar cosas y transmitir contenidos, “busque es que el sujeto aprenda a aprender; que se haga capaz de razonar por sí mismo” (Kaplún, M, 1998. p. 51).

Por esto es necesario centrar la atención en esta problemática que puede incidir en el no cumplimiento de los objetivos que se traza el colectivo y que puede darnos una luz acerca de lo difícil que puede resultar implementar un modelo comunicativo basado en los procesos cuando hay un público ya acostumbrado a ser pasivo, poco participativo y a no dialogar, como lo enseñó la educación tradicional a lo largo de los años. Esta problemática será tenida en cuenta para formular algunas recomendaciones o propuestas que puedan servirle al colectivo.

Proyección de Lluvia de Orión

Lluvia de Orión planea darle una personalidad jurídica a Lluvia de Orión, buscan apoyo financiero que les permita mantener sus ideas en el tiempo. No pretenden cambiar su esencia ni negociar sus principios, simplemente están en medio de una fase de transición hacia un proyecto netamente de Educomunicación, que según su fundador se traduzca, “en beneficios reales para unos públicos y no se quede en los ideales de unos periodistas y comunicadores”.

Están capacitándose para reestructurar su página web, para seguir formando y haciendo memoria por todos los que simplemente olvidan y pasan la página. Buscan seguir produciendo contenidos audiovisuales como cortometrajes y demás, pero también ser quienes propician escenarios de comunicación en ese proceso de pedagogía por la memoria, que hoy son proyectos no solo de ellos, sino de la ciudad. Así vemos, cómo una idea que nació en la Comuna 13 hoy trasciende para sanar las heridas que quedaron y siguen impregnando el corazón de los vivientes que transitan por las montañas antioqueñas.

 

 

ANÁLISIS DE PRODUCTOS COMUNICATIVOS

Uno de los productos comunicativos que más ha caracterizado a este colectivo son sus cortometrajes animados, pues ellos demuestran por qué Lluvia de Orión ha decidido impregnar sus productos de arte y creatividad. Son en total cinco los cortometrajes animados que ha producido este colectivo juvenil, de los cuales fueron analizados dos de los más importantes y más vistos a través de su red social YouTube, que es el sitio donde están abiertos al público.

Los dos cortometrajes analizados fueron ‘Machuca arde’ y ‘Una noche en Villatina’, ambos realizados y publicados el año 2012, época en la que el grupo estaba más enfocado en la parte informativa y de divulgación de la memoria histórica, que en la parte formativa de sus públicos, según lo manifiesta su director, Róbinson Úsuga, sin embargo, estos y los demás cortometrajes marcan un indicio en lo que va a ser después su camino dentro de la Educomunicación porque va a servir como material educativo en diversos espacios académicos y de socialización.

Ante el interrogante que se plantea dentro de los parámetros asignados para este análisis: ¿Qué temas se publican en los medios del colegio o del colectivo social? Clasificar en institucionales, deportivos, culturales, científicos o relacionados con las experiencias de vida de los estudiantes. Se dice que en general que los cortometrajes animados narran las historias que tienen de fondo el tema del conflicto armado en Antioquia. Se podría clasificar como temática de orden público y Derechos Humanos, pues son estas categorías las que engloban los productos audiovisuales de este colectivo.

Los cortometrajes fueron seleccionados con el fin de constatar qué tan pertinente puede ser el uso de este formato para los públicos de Lluvia de Orión y con el fin de entender por qué son estos productos los que van a empezar a trazar el camino de la Educomunicación que va a seguir este colectivo un tiempo después.

“Gitilin explica el efecto de las imágenes y sonidos en la vida diaria de los jóvenes, y piensa que en medio de una sociedad donde no hay espacio para el silencio, se ha producido un enlace cada vez más evidente entre la diversión y la utilidad a través de la inmersión en imágenes y sonidos, donde la plenitud icónica es la condición contemporánea. Es decir, es posible conocer y aprender, entreteniéndose” (Gitilin, T, Quiroz, M. 2010. p. 189).

Y esto lo tiene muy claro el colectivo, textualmente dicen, “utilizamos como medio el arte y los productos propios del mundo del entretenimiento”. Ambos planteamientos generaron la necesidad de ahondar más en estos productos audiovisuales con el fin de conocer qué se tuvo en cuenta para su elaboración y con el fin de identificar sus características, parámetros y enfoques. A continuación, los principales hallazgos del análisis realizado.

 

Principales hallazgos: ‘Una noche en Villatina’

En primera instancia, se encuentra en este análisis un trabajo colaborativo importante, que deja ver cómo instituciones como el Sena y la Universidad de Antioquia han apoyado este tipo de iniciativas porque encuentran en ellas una forma de promoción y divulgación de la memoria que es importante para la ciudad y que contiene una valor de originalidad y creatividad muy valioso para atraer a los jóvenes y niños.

Cabe resaltar también el trabajo colaborativo por parte de los habitantes y testigos del barrio que con sus historias, sus opiniones y perspectivas enriquecieron este trabajo audiovisual, así mismo, se destaca la donación de plastilina de las personas de la comunidad en general que aportaron su granito de arena para hacer que este trabajo fuera fruto de una labor conjunta, que no solo involucra a los integrantes de Lluvia de Orión, sino que es un producto de ciudad.

El video cuenta a la fecha, con 4.638 visualizaciones en YouTube, una cifra importante y esto da cuenta de lo que atractivo que ha resultado para el público este material, también es fruto del trabajo de difusión que ha hecho el colectivo, tanto presencialmente como a través de sus redes sociales y su página web.

Hay una coherencia entre lo que quiere y se propone el colectivo y lo que logra con productos comunicativos como estos. Se nota el valor artístico y creativo, así como el profesionalismo técnico y de generación de contenidos de sus realizadores.

Esta es una muy buena muestra de la visión que tiene Lluvia de Orión sobre el tema de la memoria de la violencia armada, porque para ellos, según las palabras de su director y fundador, Róbinson Úsuga, es “repasar lo que nos ha sucedido de manera tal que nos avergüence y nos pacifique”.

También es esta una evidencia de su perspectiva de la pedagogía, pues al momento de elaborar estos productos hacen que los espectadores se apropien de la historia y hagan todo un proceso reflexivo a partir de ella. El colectivo entiende la pedagogía “como un proceso de apropiación de la historia, el contexto social, las raíces culturales y entorno de una manera más adecuada, que dé como resultado a sujetos más desarrollados en sus conciencias y sus capacidades”. Y este cortometraje responde a dicho planteamiento, hecho por su director.

Principales hallazgos: ‘Machuca arde’

En primera instancia, se encuentra también en este cortometraje un trabajo colaborativo importante, que deja ver cómo instituciones como el Sena y la Universidad de Antioquia han apoyado este tipo de iniciativas.

Cabe resaltar la labor investigativa del colectivo para hacer un producto como estos. Aunque para ese momento todavía Lluvia de Orión no estaba muy centrado en generar esa participación de la comunidad al momento de elaborar los contenidos, sí es importante la rigurosidad periodística que tuvieron en cuenta para obtener la información de los hechos. Principios como la veracidad son primordiales para el colectivo y este producto comunicativo da muestra de ello.

El video cuenta a la fecha, con 1.505 visualizaciones en YouTube, una cifra importante, aunque mucho menor que la del cortometraje ‘Una noche en Villatina’.

De nuevo, hay coherencia entre lo que quiere y se propone el colectivo y lo que logra con productos comunicativos como estos. Se nota el valor artístico y creativo, la calidad de la producción así como el profesionalismo técnico y de generación de contenidos de sus realizadores.

Esta es una muy buena muestra de la visión que tiene Lluvia de Orión sobre el tema de la memoria de la violencia armada, porque para ellos, es muy importante el tema de la verdad y la justicia a lo que es posible llegar recreando las causas de los hechos, como ellos lo hacen. Este cortometraje fue realizado también en el año 2012, cuando la esencia de Lluvia de Orión era meramente informativa, según su director, pero hoy ya han reflexionado sobre su papel y quieren ser más formativos que solo informativos.

Sin embargo, esta puede considerarse una pieza comunicativa que contribuye con ese proceso de formación. Se habla de que tanto este como otros cortometrajes, han sido útiles en espacios académicos y espacios de formación, no con talleres ni actividades pedagógicas como tal, pero sí en espacios de debate y diálogo, referentes a la temática de la violencia, la memoria y el conflicto armado, por lo tanto, aunque en ese momento no era su objetivo, ya estaban educando y llevando a cabo esa misión que hoy, una vez trazaron su camino en la Educomunicación, expresan a viva voz:

“Nos dimos cuenta que no queríamos solamente informar, queríamos enseñar, pero también compartir un tema que nos parecía de interés para todos (los colombianos). Queríamos que las audiencias también participaran, que fueran gestores de este tema que es de nuestro interés: memoria de nuestra violencia armada. Que fuéramos como niños que no dejan de sorprenderse: queríamos que el país nunca se acostumbrara a la violencia. Para eso teníamos que denunciar la violencia armada como algo insólito y degradante contra la comunidad y contra el ser humano, y para ello el arte y la comunicación.

Tras leer un poco sobre la Educomunicación, nos dimos cuenta que ese era nuestro hogar, nuestra morada teórica por decirlo de algún modo. También fue bonito saber que el concepto como tal tiene los dedos de sus raíces en las palmas de las manos de nuestra hermosa Latinoamérica”, director y fundador, Róbinson Úsuga.

Conclusiones del análisis de los cortometrajes:

Aunque en el momento de hacer los cortometrajes, Lluvia de Orión no estaba consciente de que ejercía una labor dentro de la Educomunicación, estas piezas comunicacionales, que tienen pensada una misión informativa, también contribuyen con la etapa formativa, haciendo que los públicos se apropien de la historia y reflexionen a partir de ella.

Desde la realización de estos cortometrajes empezaba a darse un trabajo colaborativo con la comunidad, permitiendo que ella participara en la realización de los contenidos. Este indicio se dio más en el cortometraje ‘Una noche en Villatina’ que en ‘Machuca arde’ pues este último fue más de investigación con rigurosidad periodística y no hubo como tal una participación de la comunidad, como sí ocurrió con el apoyo de los habitantes de Villatina.

Es muy importante que este colectivo apele al recurso artístico y visual para atraer a su público joven e incluso infantil. Saben aprovechar las posibilidades narrativas para divulgar la memoria histórica, haciendo que sus contenidos se vean cercanos, fáciles de comprender, sin caer en detalles dramáticos o morbosos de la guerra y resaltando los hechos, causas y consecuencias que dejan como resultado una valoración, y un reconocimiento a las víctimas que, inocentes, son las que más han sufrido en el conflicto.

Esto es una muestra de que no es el formato o el objeto por sí mismo lo importante, sino el uso y el aprovechamiento del lenguaje, según su posibilidad narrativa, lo que debe importarle a la Educomunicación, tal y como lo afirma Quiroz, “el camino para integrar el mundo formal y el de la cotidianeidad juvenil al aprendizaje, no es tecnológico, sino de comunicación” (Quiroz, M. 2010. p. 187).

Es importante ahondar con los miembros del colectivo, cómo planean hoy piezas comunicativas de este tipo, si en realidad ha cambiado el mecanismo de elaboración bajo el enfoque de la Educomunicación que tienen en la actualidad y si hay más participación de las comunidades en la generación de los contenidos. La idea es hacerle a Lluvia de Orión una serie de propuestas relacionadas con este tema que involucre la participación de los jóvenes y niños en la elaboración de futuros cortometrajes y una guía pedagógica para hacer actividades reflexivas a partir del contenido de estos productos audiovisuales.

 

 

 

 

PROPUESTAS

A partir de los objetivos que tiene Lluvia de Orión de seguir produciendo cortometrajes animados y de propiciar escenarios de diálogo y comunicación en ese proceso de pedagogía por la memoria, se enuncian a continuación una serie de propuestas pensadas a partir del análisis de esta experiencia y de sus productos comunicativos bajo la luz de la Comunicación/Educación.

 

PROPUESTA :

Microrrelatos

Se propone que Lluvia de Orión acompañe los cortometrajes animados, publicados en su canal de Youtube, de microrrelatos, de manera que estos puedan proporcionar más información de contexto de las diferentes historias que se cuentan en estos videos. Los microrrelatos también ampliarían el público de este colectivo, porque a través de ellos se les puede llegar a los padres de familia que de cierta forma también pueden recibir los contenidos de Lluvia de Orión, al ser los acompañantes de sus hijos, sean jóvenes o niños.

Es imprescindible explicar la importancia del microrrelato. Se entiende el microrrelato como una construcción literaria narrativa distinta de la novela o el cuento. Según (Lagmanovich, D. 2006), esta es la denominación más usada para un conjunto de obras diversas cuya principal característica es la brevedad de su contenido. El microrrelato también es llamado microcuento, cuento brevísimo o minicuento.

Estos textos podrían estar expuestos ante el usuario a partir de diferentes formas o tipos de narrativas. Lluvia de Orión puede decidir si incluye un lenguaje con más rigor periodístico, que es el que normalmente usa el colectivo. Esta posibilidad permite una información clara, concisa e incluso en algunos casos, analítica.

Pero también se sugieren nuevos formatos como: instrucciones, fábulas, adivinanzas, grafitis, etcétera. Esta idea es tomada a partir del planteamiento de (Quiroz, M. 2010. p. 189), quien dice que vivimos en una sociedad del sentimiento y la sensación, donde el poder de las decisiones está en el ritmo de las emociones. Este tipo de textos resultan muy cercanos y emotivos para los chicos porque no son tan formales, pueden divertirlos y generar en ellos, además de sensaciones, reflexividad sobre los acontecimientos narrados en los cortometrajes.

El microrrelato, como fenómeno escritural, debe verse en perspectiva histórica, como una de las más recientes (re)configuraciones de la escritura fragmentaria y/o breve, es una forma clara, llamativa y concisa de llegarle al público.

Se piensa que esta es una herramienta fuerte y certera para que los videos expuestos tengan mayor impacto y sean entendidos con mayor facilidad. Según (Zarzuela, M. 1998). Los rasgos aplicables que funcionarían de perfecta forma dentro de los microrrelatos propuestos son:

-Rasgos discursivos: narratividad, hiperbrevedad, concisión.

-Rasgos formales: estructura simple, personajes mínimamente caracterizados, espacios esquemáticos, condensación temporal.

-Rasgos temáticos: intertextualidad, ironía, parodia, humor.

-Rasgos pragmáticos: exigencia de un lector activo.

“Para lograr un microrrelato, preciso, debe haber un desenlace rápido, sirviéndonos, por   ejemplo, de una palabra extraña, lo cual puede ayudar a la concisión y tener un efecto humorístico”. (Giménez, E. 2010).

Si bien el lenguaje audiovisual es muy bien utilizado para generar este tipo de productos por parte del colectivo, tener en cuenta el lenguaje escrito para acompañar estos cortometrajes, sería un valor agregado que orientaría y contextualizaría mejor al público.

Además, con los microrrelatos estarían aplicando un modelo de comunicación multimedial que según (Piscitelli, A. Quiroz, M. 2010) es el formato de nuestra era. De esta forma estarían proporcionando un espacio digital más íntegro y complementario, donde se mezclen el sonido, el texto y la imagen para darle dinamismo a los contenidos, especialmente, a estos que por ser publicados a través de una plataforma digital requieren de la convergencia de formatos para atraer a los públicos y entregar un mensaje con claridad.

 

PROPUESTA 2:

Hacer partícipes a los jóvenes sobre el contenido y el diseño de los cortometrajes

La idea que se propone es instaurar una nueva metodología para realizar los cortometrajes de forma participativa y colaborativa con los niños y jóvenes.

Para ello, la propuesta sería incentivar a los jóvenes y niños, tanto en diferentes espacios de socialización en los que participa el colectivo, como en los talleres que se realizan actualmente en las instituciones educativas bajo el marco de la Mesa por la Pedagogía, para que sean ellos quienes propongan los contenidos, los temas y los sucesos históricos a tratar en los próximos cortometrajes. Esto se propone con el fin de atraerlos más hacia las actividades, pues se vio gran desinterés en la observación no participante realizada en la Institución Educativa Samuel Barrientos.

El nuevo programa o actividad se llamaría: “Charlemos HOY, actuemos YA”. Se propone que la metodología conste de un espacio de encuentro con los niños y jóvenes en donde se intercambien experiencias, opiniones e incluso gustos, deseos y preferencias, que luego serían recogidas para hacer nuevos cortometrajes de distintos sucesos históricos.

Los chicos tienen mucho que contar de sus barrios, de sus hogares, de sus paseos y en general de sus vivencias, y esto no puede dejarse a un lado, sino que hay que construir a partir de ellas. La intención es que se aprovechen estos espacios de socialización en los que ya está teniendo presencia el colectivo para generar nuevos productos audiovisuales, que han sido ya muy bien recibidos por la comunidad a la que llega Lluvia de Orión, pero que han sido hasta ahora informativos, como lo afirma su director y fundador, Róbinson Úsuga. Lo que se propone es que al convocar a la participación de los chicos para su elaboración sean productos que vayan un paso más adelante, es decir, que sean formativos.

La propuesta se construye a partir del modelo de comunicación por procesos, en donde, tal y como lo afirma su proponente “se basa en la participación activa del sujeto en el proceso educativo, y forma para la participación en la sociedad” (Kaplún. M. 1998 p. 51).

Aquí la idea es que se construya en conjunto con la comunidad. Que Lluvia de Orión entre a ser un catalizador de la lectura que hacen los jóvenes y niños de sus experiencias y su entorno para que los cortometrajes no solo sean hechos para ellos, sino con ellos. Influye acá el hecho de que los niños y jóvenes no quieren ser receptores pasivos, “la pasividad los aburre. Necesitan un elevado nivel de (hiper) actividad”, (Quiroz, M. 2010. p. 191).

Esta propuesta posibilitaría, a su vez, un proceso de formación grupal, porque van a estar juntos, porque van a compartir. Aquí tendría concordancia con otro de los planteamientos del modelo comunicativo por procesos, que dice: “no es una educación individual, sino siempre GRUPAL, comunitaria: ‘nadie se educa solo’, sino a través de la experiencia compartida, de la interrelación con los demás”. (Kaplún, M. 1998 p. 52).

Dentro de esta propuesta, se formula otra idea que surge relacionada con el mismo aspecto participativo. Se trata de comprometer, esta vez, solo a los jóvenes, en el diseño (estético) de los cortometrajes.

Acá no se buscaría que los jóvenes fueran expertos en diseño, ni mucho menos. Lo importante es que les guste el tema, que sean creativos, que les guste la imagen y que estén interesados en aprender de la experiencia.

Esta actividad se puede hacer, de igual modo, en los espacios de socialización en los que participa el colectivo con el programa Memoria Joven. Haciendo los talleres en instituciones educativas, se pueden utilizar las carteleras (paleógrafos) o formatos digitales, que sirven para que ellos hagan un esbozo del diseño de los próximos cortometrajes. Se pueden dividir en subgrupos y que cada uno de ellos haga el diseño de una sola categoría (ejemplo: diseñen cómo van a ser graficados los barrios dentro del video, o diseñen los personajes de la historia o los paisajes). Así cada subgrupo puede aportar una parte del diseño y entre todos proponer el diseño de todo el cortometraje.

Inicialmente, se recomienda que se les cuente a los jóvenes en qué consistirá la historia, en qué lugar sucede, quiénes son sus personajes, cuál es el objetivo del mensaje. Esta información de contexto les permitirá estar más enterados y poder generar ideas a partir de lo que se quiere transmitir en la historia. Esto genera en ellos habilidades comunicativas, pero también creativas y analíticas, que se traduce en jóvenes que aprenden mientras se divierten.

Se pueden hacer concursos y premiar las mejores ideas con regalos relativos a la educación, sean cursos, una capacitación con los integrantes del colectivo o también recursos didácticos e integraciones grupales.

Esto posibilita que estos cortometrajes sean producto de un proceso participativo y que ellos puedan desarrollar habilidades de diseño, así como su creatividad y su ingenio, contribuyendo así a su proceso formativo que se centraría en aprender haciendo.

Propuesta 3:

Guía pedagógica para la reflexividad

Con la finalidad de generar en los jóvenes altos niveles de motivación, disposición y participación, se propone que se debería abrir un nuevo espacio de socialización y diálogo en torno a los cortometrajes animados que haga posible un ejercicio reflexivo a partir de los sucesos que allí se narran.

Se propone que se haga con los jóvenes, ya sea dentro del marco de la Mesa por la Pedagogía, el programa Memoria Joven o en otros espacios urbanos de socialización en los que desee participar Lluvia de Orión, una actividad pedagógica que posibilite conocer cómo asumen los chicos estos cortometrajes y generar en ellos una actitud crítica y reflexiva en torno a estos temas de conflicto armado.

Basados en una guía pedagógica propuesta en el año 2010, por Claudio Avendaño Ruz, titulada Aprendamos con el Mundial, que contiene una serie de actividades para docentes, estudiantes y padres-apoderados, se propone una guía pedagógica para Lluvia de Orión, a partir de su razón de ser, sus objetivos y el análisis realizado de su experiencia, que indicó una necesidad de abrir espacios de participación y diálogo, especialmente con los chicos pues no se muestran muy interesados en los talleres que ya vienen haciendo dentro del programa de la Mesa por la Pedagogía.

Este es el modelo de actividad pedagógica que se propone:

Nombre: El muro de la memoria
Habilidades en juego: Analizar, interpretar, crear, reflexionar y comunicar.
Paso Actividad Objetivo
1.Rompe hielos Consiste en que cada joven se presente, pero no con su nombre, sino contando cuál es su pasatiempo preferido, su color y su comida. Y que cada uno deba acordarse de lo que dijeron dos compañeros más. Que se conozcan, que se sientan familiarizados, que tomen confianza y que se pierda la rigidez o el formalismo que se acostumbra solo diciendo el nombre y en cambio se le dé relevancia a ellos dentro de su cotidianidad al hablar de sus gustos.
2.Proyección del cortometraje Invitar a que los jóvenes observen el cortometraje sin decirles que se va a hacer un taller después con este, para no prevenirlos y que lo vean con libertad. Que todos puedan ver el cortometraje sin condicionar su observación a un posterior ejercicio.
3.Elementos significativos Proponer que de manera individual busquen elementos significativos en el cortometraje, ya sean frases, sonidos, lugares o emociones. Que hagan una lista de ellos y que luego se ponga en común y se explique porqué se tuvieron en cuenta. Que hagan un ejercicio de análisis, que tengan más atención al detalle.Así mismo, posibilita a Lluvia de Orión conocer cuál es la lectura que hacen los jóvenes de los elementos del cortometraje y cuál es el significado que para ellos tiene.
4.Comparación entre cortos animados e información mediática Por subgrupos de tres personas, identificar las diferencias entre este corto animado hecho por Lluvia de Orión y una noticia de conflicto armado a través de un canal masivo de televisión. Luego que cada subgrupo socialice sus ideas. Que hagan un ejercicio de comparación que les permita comprender las diferencias que hay en la forma de narrar y que esto cree en ellos una posición más crítica frente a lo que reciben de parte de estos canales masivos de televisión.Identificar, así mismo, porqué los cortometrajes del colectivo son diferentes, porqué son necesarios y si son o no asumidos por los jóvenes de la manera en que se busca que sea.
5.Aprendizaje para la vida De manera individual, proponer que cada joven le cuente al grupo qué aprendió del cortometraje, qué le deja para la vida, porqué es importante para él recordar un suceso histórico referente al conflicto armado. Que cada joven haga un ejercicio de reflexión y aprendizaje, que se detenga para responder el para qué.
6.Otro final para esta historia De manera individual, proponer que cada joven elabore un dibujo o historieta, donde le dé otro final a la historia, cualquiera que les guste o se imaginen.En la hoja, cada joven debe escribir porqué quiso este final. Luego, que cada uno lleve su dibujo al muro de la memoria donde se pegarán los finales de todos los participantes. Que ellos puedan desarrollar su creatividad, y lo más importante, que se sientan empoderados frente al futuro que le pueden dar a la realidad, que sientan que en sus manos está darle otro final a estas historias.Que hagan un ejercicio de reflexión frente a estos hechos de violencia.
7.Reflexión Darles las gracias por su participación, por sus ideas, por sus aportes, decirles que sus conocimientos son importantes. Hacer una reflexión a partir de esos otros finales expuestos en el muro de la memoria y hacerlos conscientes que como protagonistas del cambio y del futuro en sus manos está escribir otra historia para el país y para el departamento y que ellos son los que pueden darle otro final al conflicto armado. Hacer un ejercicio de reflexión que sensibilice a los jóvenes frente a su futuro, frente a su labor para la construcción de un país en paz. Darle a entender que ellos tienen capacidades y sus finales propuestos son muy importantes para darle nuevos rumbos a estas historias de violencia.Dar un paso importante para que el colectivo no solo trabaje por promover y recordar la memoria histórica, sino por cómo proyecta a los jóvenes hacia el futuro, una vez, recuerdan y hacen memoria. Esto se traduce en un trabajo para la no repetición.

 

Esta actividad se propone para que la comunicación no sea pensada solo desde el objeto con que se hace, en este caso, solo desde la elaboración un material audiovisual. No ir más allá, implicaría no tener en cuenta la apropiación cultural que puede hacer la comunidad de este tipo de contenidos, lo que representa un valor fundamental en la Educomunicación.

Todo acto educomunicativo está estrechamente relacionado con la cultura. La posibilidad de ponerse en contacto con las tradiciones culturales reclama del ser humano una competencia para descifrar los significados que se le ofrecen, los cuales están enmarcados dentro momentos y contextos específicos que necesitan ser resignificados por él para que le sirvan de forma tal, que pueda enriquecer su forma de ver el mundo y así pueda actuar en la diferentes situaciones que le corresponda vivir, según lo plantea (Rodríguez, J. 2008. p. 131-132).

Por esto, si no se abre un espacio de diálogo y de reflexión con los jóvenes, se estaría desconociendo el modo en que culturalmente están siendo asumidos estos contenidos, lo que equivale a no conocer cuál es realmente el aporte que desde la Educomunicación se está haciendo para que no solo estos jóvenes se apropien de la memoria histórica, sino que aprendan de ella para proyectar sus vidas.

Propuesta 4:

Tener claro el presente para decidir sobre el futuro

Es importante que para el futuro desarrollo de nuevos cortometrajes, el colectivo tenga claro qué quiere ser, hacer y cómo se proyecta para el futuro, porque de ahí parte la forma en que van a abordar los contenidos de los próximos productos audiovisuales.

Se conoce que el colectivo está en una etapa de transición, buscando darle una personería jurídica a Lluvia de Orión para que sea una empresa con sentido social. Por esto, se sugiere a continuación, un formato diseñado y estructurado con algunas preguntas que se consideran importantes para que el colectivo profundice dentro de su labor de Educomunicación, se evalúen a sí mismos y definan cuáles van a ser sus nuevos rumbos.

Estas preguntas se formulan teniendo en cuenta los análisis previos que se han hecho con el colectivo y enmarcando sus objetivos dentro del campo Comunicación/Educación.

 

  1. Preguntas desde la Educomunicación:

 

  • ¿Cómo quiere Lluvia de Orión educar desde la comunicación?
  • ¿Por qué la gente debe conocer sucesos del pasado a través de la comunicación, con esto se considera que hay un proceso formativo?
  • ¿Desde qué perspectiva se van a ver a los niños y jóvenes?, ¿Se buscará vincularlos de forma participativa para la elaboración de los contenidos o se quiere seguir en el proceso de educarlos mientras se les informa?

 

  1. Autoevaluar para proyectar:
  • ¿Qué impacto han generado los cortometrajes realizados? ¿Cómo los están entendiendo los niños y jóvenes desde su apropiación cultural?
  • ¿Qué se ha logrado en los públicos?, ¿Se está cumpliendo su propósito de divulgación y promoción de la memoria histórica?
  • ¿Qué cambios quisieran para Lluvia de Orión? ¿Qué quieren mantener y por qué?

 

Por último, si se trata de vincular a nuevos actores dentro del proyecto, vale la pena tener presente:

 

  1. Preguntas para generar un posible proceso participativo
  • ¿Cómo involucrar a los jóvenes y niños en los diferentes proyectos?
  • ¿De qué manera será apoyado su compromiso?
  • ¿Qué tipo de actividades se harán con ellos?
  • ¿Qué tipo de actividades se han hecho en el pasado de las cuales se pueda tomar algún aprendizaje?
  • ¿Cómo ayudará esta forma de involucrarlos para lograr los objetivos de Lluvia de Orión, vistos desde la Educomunicación?

 

Trabajo final realizado para el curso Comunicación/Educación, con el docente Juan Carlos Ceballos, Facultad de Comunicación Social – Periodismo. Escuela de Ciencias Sociales, Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, Colombia, noviembre de 2014.

 

Referencias:

-Avendaño, C. (2010). Aprendamos con el Mundial. Coleccción: aprendamos con….N°3. Chile: Universidad Diego Portales.

-Cubides, H. (1998). El problema de la ciudadania: una aproximacion desde el campo de la Comunicación Educación. Nómadas. (9). p. 40 -48. Universidad Central. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=105114273005

-Freire, P. en Kaplún, M. (1998). Una pedagogía de la comunicación. (Primera edición). Madrid: Ediciones de la Torre

-Giménez, E. (2010). Microrrelatos. Recuperado de:

http://lenguamoliner.blogspot.com/2010/03/microrrelatos.html

-Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (2013). Boletín de prensa –Forensis 2013. Recuperado de: http://www.medicinalegal.gov.co/documents/10180/145695/presentacion+forensis2014.pdf/3b0aa016-1a19-4322-9cf3-a9b9fd985978

-Kaplún, M. (1998). Una pedagogía de la comunicación. (Primera edición). Madrid: Ediciones de la Torre

-Lagmanovich, D. (2006). La extrema brevedad: microrrelatos de una y dos líneas. Recuperado de: https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero32/exbreve.html

-Quiroz, M. Aparici, R. Crovi, D. Ferrés, J. Gabelas, J. García A… Scolari, C. (2010). Educación: más allá del 2.0. Barcelona: Gedisa Editorial. p. 187-203.

-Rodríguez, J, (2008). Comunicación y Educación. Comunicación (Memorias DC Versión Cátedra Manuel Andzar) Universidad Nacional de Colombia. p, 129-144.

-Tejedor, S. Perceval, J. (2008). Los cinco grados de la comunicación en educación. Revista Científica de Comunicación y Educación. 15 (30) p. 155—163.

-Zarzuela. M. (1998). Narrativas del microrrelato. Recuperado de: http://2014.11500elpuerto.es

 

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Sr WordPress
9 Marzo, 2015 12:03 am

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