Tan solo una bala

«Me acosté a dormir antes de que regresara. Al otro día, al despertar, vi a toda mi familia reunida en la casa. Había ocurrido una desgracia». Especial Jóvenes Narradores de la Comuna 13 de Medellín.

Por: David Correa Areiza para el Especial Jóvenes Narradores de la Comuna 13 de Medellín.*

Ilustración: Andrés Valderrama

 

Mi nombre es David. Vivo en el barrio 20 de Julio de la Comuna 13, con mi mamá, Érika, y mis hermanas Luisa y Luciana. La historia que contaré sucedió cuando yo tenía entre seis y siete años. Fue en este mismo barrio.

En ese entonces mi mamá cuidaba al hijo de una amiga que tenía desde hacía mucho tiempo. Un día ella me pidió el favor de recoger al niño en una loma más arriba de mi casa, y al llegar allí se formó una balacera entre bandas. Quedé atrapado en la mitad de esa guerra. Me agaché porque era lo único que podía hacer. Solo pensaba: «¿Qué será de mí? ¿Y mi mamá?». En ese momento cerré mis ojos y sentí unas manos cálidas que me rodeaban: era ella. Sin miedo a morir corrió para ayudarme, dio todo por su hijo.

A diario se formaban balaceras. Se volvió costumbre escuchar las balas y ver los casquillos en el suelo cada que iba a la escuela.

De día mi madre trabajaba en confecciones y en las noches atendía un puesto de comidas rápidas. Al ver que llegaba todos los días cansada, una noche mi tía Lida se ofreció a reemplazarla. A las dos horas llamaron por teléfono. Mi mamá corrió.

–No salgan –fue lo único que nos dijo.

Yo me acosté a dormir antes de que regresara. Al otro día, al despertar, vi a toda mi familia reunida en la casa. Había ocurrido una desgracia. Mi tía murió a causa de una bala perdida que le atravesó el hombro y salió por la cintura.

Mi mamá estaba desconsolada. Duró días sin levantarse de esa cama. Lágrimas rodaban por su rostro porque había muerto su hermana y mejor amiga. Y no solo eso: había dejado una hija de tan solo once años. Mi prima Leidy se volvió parte de nuestra familia, creció con nosotros y en este momento tiene diecisiete años. Ella me ha enseñado el valor de la familia y la he querido como si fuera mi hermana. Me ha enseñado que Dios tiene algo preparado para uno, sea bueno o malo, y de todo se aprenden cosas que quizá lo hagan a uno más fuerte.

 

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* El Especial Jóvenes Narradores de la Comuna 13 de Medellín es un dossier de relatos de violencia y memoria de la familia que Lluvia de Orión desarrolla en este territorio de la ciudad, gracias a la participación de nuestra organización en De jóvenes para jóvenes: un proyecto de la Fundación Mi Sangre financiado por United Nations Democracy Fund (UNDEF).